Esta frase, que se utiliza para decir que se le va a exigir o presionar a uno para que cumpla con sus obligaciones, proviene de un antiquísimo instrumento de tortura llamado "El Potro". Éste ya fue utilizado por los antiguos griegos cuando querían sacarle una confesión a un inculpado. En su día, Ciceron ya describió el funcionamiento del potro en las Disputaciones Tusculanas, en las que decía que consistía en una rueda a la que ataban con cordeles los miembros del torturado para someterlos, girando gradualmente, a una tensión que podía llegar al descoyuntamiento. Las cuerdas del potro eran tensadas mediante unos clavos de hierro o madera llamados clavijas... y de ahí surge la expresión, que ya aparece recogida en la obra de Miguel de Cervantes: "La tía fingida".
(Fuentes de la información y documentación: Muy Interesante / Wikipedia)




2 comentarios
Muy interesante, no sabía que dicha expresión provenía de este aparato de tortura.
Un saludo y que tengas un buen fin de semana.
Siempre es un placer el visitarte, para aprender, para recordar y ante todo para saludarte.
Hacía tiempo que no te visitabamos, y nos gusta tu nueva imagen de blog.
Un fuerte abrazo
Ana y Víctor.
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