Llegó a París con 19 años y ya por entonces era considerada la mujer más hermosa del mundo, excepto para el Marqués de Gallifet, el cual lo ponía en duda. Ella era Virginia Oldoini, condesa de Castiglione y corría el año 1856.Cuando llegó el comentario del Marqués de Gallifet a oídos de Virginia quiso demostrarle que estaba errado y lo invitó a visitarla a su mansión. Allí lo recibió completamente desnuda, tumbada en una chaise longue forrada de raso negro. A partir de aquel momento...

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