En 1810, Ludwig van Beethoven acudió a un recital que iba a ejecutar, según le aseguraron, un prodigio de la música.Se trataba de una niña llamada Teresa, la cual tenía fama de precoz pianista que, en efecto, deslumbró a todos los presentes… hasta que llegó el momento de interpretar una pieza del compositor alemán. La pequeña se aturdió tanto que se vio incapaz de tocarla y abandonó la sala entre sollozos. Beethoven corrió tras ella y le preguntó el porqué no había podido seguir con su pieza. Teresa, limitó a excusarse asegurando que todas las composiciones eran muy difíciles. Para sosegarla, el músico, prometió componerle una sonata sólo para ella.Y así fue, al día siguiente, la joven pianista recibió una partitura inmortal. Se titulaba “Para Teresa” (Recuerdos del 27 de abril de 1810).
La pieza ha pasado a la historia bajo el título de “Para Elisa”, pero no se sabe bien si por error de algún copista o por la mala caligrafía del genial compositor.
Aunque la vida amorosa de Beethoven es algo confusa y bastante desconocida, algunos indicios apuntan a que la precoz pianista no era otra que Teresa Malfatti, de la que años después, al reencontrarla, se enamoró y quiso contraer matrimonio, siendo rechazado por la inspiradora de una de las sonatas más famosas de la historia de la música.
Entrada realizada a raíz de una curiosidad encontrada en el nº 485 de la revista Historia y Vida. Consultados más datos, la autora de dicho artículo, la historiadora Gloria Daganzo, me remite al libro “La gran música”, de José María García de la Riva (publicado en Barcelona en 1922 por Imprenta Elzevirian) cómo fuente de la información








8 comentarios
WOW :O
Que curioso!!! estupenda historia, voy a dejar a mis compañeros de oficina flipando. Jejejejee
Preciosa historia.
Un beso, guapetona.
'Nunca te irás a la cama sin aprender algo nuevo', curiosa historia; genial entrada.
Curiosa historia, no lo sabía. Igual que la mayoría de lo que cuentas por supuesto. Está bien aprender cosas nuevas.
Conocía la historia. Añado simplemente una pequeña curiosidad que se cuenta por ahí:
La obra empieza con los tonos E - D# - E, o E - Eb - E, que en alemán equivale a las letras que se encuentran tanto en el nombre de ThErESE como en el de EliSE.
Muy buena historia.
Parece que el pobre Beethoven estaba intoxicado con plomo y a eso se debía su mala uva, sus mareos y demás. Lo han descubierto analizando algunos de sus cabellos
"Für Elise" no es una Sonata, pero una Bagatelle.
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