Un adulto en un entorno benigno puede sobrevivir durante una semana o más sin consumir nada de agua o cantidades muy reducidas. En cambio, en condiciones extremas, la muerte puede sobrevenir bastante deprisa. Por ejemplo, un niño abandonado en el interior de un coche muy recalentado o un atleta que entrene duro un día de mucho calor pueden deshidratarse, sobrecalentarse y morir en cuestión de pocas horas. Para Mantenernos saludables, las personas debemos conservar el equilibrio hídrico, lo que significa que la perdida de agua debe compensarse. Obtenemos el agua de los alimentos y la bebida, y la perdemos a través del sudor y la orina (una cantidad reducida también se va con las heces). Otra vía esencial de perdida de agua suele pasarse por alto: como exhalamos aire, que está saturado de agua, cada vez que espiramos perdemos agua. Los días de mucho frío esta agua se torna visible en el aire al condesarse (el vaho). Tanto la exposición a un ambiente muy caluroso como la práctica intensiva de ejercicio incrementan la temperatura corporal. El único mecanismo fisiológico con que cuentan los humanos para evitar el sobrecalentamiento consiste en sudar. La evaporación del sudor enfría la sangre que circula por las venas de la piel, lo que ayuda a enfriar todo el cuerpo. En condiciones extremas, una persona adulta puede perder entre 1 y 1,5 litros de sudor en una hora. Si el agua perdida no se repone, el volumen global de líquido corporal puede disminuir deprisa y lo que es más peligroso, el volumen sanguíneo puede desplomarse. Cuando sucede esto, surgen dos problemas que pueden poner en riesgo la propia vida: la sudoración se detiene y la temperatura corporal puede dispararse aún más, mientras que la presión sanguínea desciende debido al escaso volumen de la sangre. En estas circunstancias, la muerte sobreviene con rapidez. Dada la extensa superficie de piel que poseen los niños en relación con su volumen, estos son especialmente vulnerables a un sobrecalentamiento y una deshidratación velocísimos.

Fuente: Scientific American (December 9, 2002) "How long can the average person survive without water?" It is impossible to give an answer to this seemingly simple question because many variable factors determine a person's survival time. Under the most extreme conditions, death can come rather quickly. For example, a child left in a hot car or an athlete exercising hard in hot weather can dehydrate, overheat and die in a period of a few hours. An adult in comfortable surroundings, in contrast, can survive for a week or more with no, or very limited, water intake. To stay healthy, humans must maintain water balance, which means that water losses must be made up for by water intake. We get water from food and drink and lose it as sweat and urine (a small amount is also present in feces). Another major route of water loss usually goes unnoticed: because we exhale air that is water saturated, we lose water each time we exhale. On a cold day we see this water in the air as it condenses. Exposure to a hot environment and vigorous exercise both increase body temperature. The only physiological mechanism humans have to keep from overheating is sweating. Evaporation of sweat cools blood in vessels in the skin, which helps to cool the entire body. Under extreme conditions an adult can lose between one and 1.5 liters of sweat an hour. If that lost water is not replaced, the total volume of body fluid can fall quickly and, most dangerously, blood volume may drop. If this happens, two potentially life-threatening problems arise: sweating stops and body temperature can soar even higher, while blood pressure decreases because of the low blood volume. Under such conditions, death occurs quickly. Because of their relatively larger skin surface-to-volume ratio, children are especially susceptible to rapid overheating and dehydration. The combination of dehydration and overheating sends thousands of people to hospital emergency rooms each year, but diarrhea, excessive vomiting, and kidney failures of various sorts can also cause dehydration. A person can stay hydrated by drinking many different kinds of fluids in addition to water, with one exception. Drinking alcoholic beverages actually causes dehydration because ethanol depresses the level of the anti-diuretic hormone arginine vasopressin (AVP). As a result, urine volume increases such that more fluid is lost in urine than is gained by consuming the beverage.

Randall K. Packer Profesor de biología Universidad George Washington