Para la combustión de cualquier cuerpo se necesita además del oxigeno, una temperatura mínima. Una vez encendido el cuerpo conserva dicha temperatura mientras exista combustible y el aire necesario para su combustión. Cuando soplamos alejamos los gases calientes próximos a arder y la cerilla queda tan fría, que la combustión no es posible. En cambio, si se sopla con suavidad no se enfrían por completo y la mayor aportación de oxígeno aviva la combustión.
Extraído del libro: Fisiquotidianía de Cayetano Gutiérrez Pérez (Licenciado en Ciencias Químicas y Catedrático de Física y Química) con expresa autorización del autor.

A partir del próximo 4 de mayo, Cayetano Gutiérrez tendrá una colaboración semanal en el programa “LA HORA DEL SIGLO XXI”, que la Cadena SER emite todos los domingos a las 07:45 horas.










2 comentarios
Técnicamente es una mezcla entre la extinción por sofocación y disolución, ya que cuando la mezcla combustible (combustible más comburente) se reduce por debajo del rango de inflamabilidad la combustión se detiene. El aporte enérgico de aire altera esa mezcla además de lo que apuntas.
Un saludo.
Joe la de sutilezas que tiene un simple soplido.
Un beso, amigo Listo.
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