Don Cristóbal Pérez de Herrera en su libro “Discursos del amparo de los legítimos pobres, y reducción de los fingidos, y de la fundación y principios de los albergues destos Reynos y amparo de la milicia de ellos” (Madrid 1598) escribía sobre los inconvenientes que se seguían si continuaban pidiendo limosna los “vagabundos y holgazanes”, ya que esas vidas ociosas y nada cristianas, pues ni una misa oían, era la causa de que cometiesen un sin número de pecados y crímenes. Para referirse a estos embustes y mañas con que se valían para continuar en su mala vida, refiere los siguientes tres casos:
(…) Me contó el P. Fr. Pablo de Mendoza, persona muy devota y de mucho crédito, de la orden de San Bernardo, que en esta corte le pidió con muchas lágrimas una mujer que rogase a su marido que no le cegase un niño recién nacido, quejándose que con un hierro ardiendo, posándoselo por junto a los ojos, había cegado a otros dos, y lo mismo quería hacer a éste: y dice que le habló y reprendió y atemorizó de suerte, que atajó aquel daño y maldad, y que vio que el hombre tenía su casa bien adornada y aderezada con la granjería de una limosna que juntaba con los dos niños cieguitos, que los traía de casa en casa, que eran hermosos y movían mucha compasión y todos les daban limosna. Y también le contó un soldado muy honrado a Andrés de Prada, secretario de V. M., que en un lugar se valió dél una mujer pobre, y le pidió que estorbase que su marido le lisiase y estropease un niño recién nacido, para que pidiesen limosna, y dejarles este oficio. Y en Lisboa fueron castigados dos hombres por justicia; el uno por haber dado un cruzado a otro para que le cortase una mano, y el otro por haberlo hecho así, a fin de quedar lisiado y exento de trabajar. (…)
Anécdota encontrada en el entretenidísimo libro “Quirófano Abierto, anécdotas y curiosidades sobre Médicos, Boticarios y Enfermos” de Carlos Fisas








3 comentarios
Justo cuando pensaba que mi fe en el ser humano había tocado fondo leo esto... dejar ciegos a sus propios hijos... creo que voy a vomitar.
La verdad es que quiero creer que estas cosas pasaban en el siglo XVI pero que dejaron de pasar... pero lo cierto es que no las tengo todas conmigo. Pedir limosna puede llegar a ser un negocio muy rentable, aunque hay que tener mucho estómago para hacerlo sin necesidad y mucha necesidad para hacerlo sin estómago.
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