La primera persona que ideó un termómetro cerrado fue Fernando II de Médici (1610-1670), que lo construyó en 1654. Al principio, los termómetros sellados utilizaban agua o alcohol o mezclas de ambos, pero estos fluidos desprendían vapores que se traducían en efectos de presión. El físico Daniel Gabriel Fahrenheit (1686-1736) trabajó al principio con termómetros de alcohol, pero en 1714 realizó el avance clave al utilizar mercurio.
Este metal permanece en estado líquido entre temperaturas muy bajas y muy elevadas, desprende muy poco vapor y se dilata y se contrae a un ritmo muy igualado con los cambios de temperatura. Se trata, por tanto, de un fluido ideal para los termómetros y sigue usándose generalmente en nuestros días con el mismo fin. El termómetro Fahrenheit fue el primero capaz de determinar el nivel térmico con suficiente exactitud como para resultar útil a los científicos.

El pasado mes de Julio la Unión Europea dio su visto bueno final a la directiva que prohíbe, de aquí a año y medio, la fabricación de termómetros que contengan mercurio.
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(Fuentes: Edufuturo / Periodistadigital / El País )