Hacia principios de 1400, el astrónomo más grande del mundo era un príncipe mongol, nieto del gran conquistador Tamerlán. Este príncipe, llamado Ulugh Beg, construyó en 1428 un observatorio en Samarcanda, preparó un mapa con las estrellas y las tablas planetarias que fueron las más exactas de su época. Con todo, nadie lo conoció en Europa. Cuando sus obras fueron traducidas al latín en 1665, el telescopio que Ulugh Beg había fabricado estaba ya obsoleto.

(Fuente: Muy Interesante)