Catalina II de Rusia (1729-1796) era mujer de un gran apetito sexual y de tener a muchos hombres que pasaban por su alcoba. La apasionada zarina mudaba de amante muy a menudo. Le gustaba tanto el sexo que mandó que se construyera una habitación secreta llena de cuadros y esculturas que mostraban escenas eróticas y pornográficas, en las que no faltaban violaciones, pedofilia ni zoofilia. En cierta ocasión, tras haber dejado a su ultimo amante el "Conde Grigori Orlov" (jefe de las Fuerzas Imperiales) por el "príncipe Potemkin", se cruzaron ambos caballeros en la escalinata de palacio, cerca de las habitaciones privadas de la soberana. En lo embarazoso del momento Potemkin, sin perder las formas se vio en la obligación de saludar y decir algo:

"¿Qué tal, conde? ¿Qué novedades hay en palacio?". A lo que contestó Orlov sin inmutarse: "Nada, principe, lo que veis: Yo bajo y vos subís".

(Fuentes: elratondebiblioteca.net-wikipedia-zigomorfa)