La mayoría de nosotros tenemos una imagen del Premio Nobel "Santiago Ramón y Cajal" como alguien ya mayor, calvo y bastante enclenque. Parte de esa imagen que le damos viene asociada por la cantidad de fotografías que hay de Ramón y Cajal ya mayor y a la serie de TV que en los años 80 interpretó magistralmente Adolfo Marsillach.
Pues esa imagen que tenemos de Ramón y Cajal en la madurez no tiene que ver nada con la de cuando era joven, ya que a los 18 años era un autentico obsesionado por el "Culturismo". Según los escritos todo comenzó en 1873, tras pelearse con otro muchacho que rivalizaba con él por una chica apodada la “Venus de Milo”, se apuntó a un gimnasio. Pagaba la cuota enseñando anatomía, y tras años de entrenamiento, describió sus progresos físicos:

Soy ancho de espaldas, con pectorales monstruosos y al andar muestro un contoneo propio de un Hércules

(Fuentes: Quo-zigomorfa-wikipedia-teacuerdas.com)