Ivan Ivanovich, primogénito y sucesor al trono de Rusia de Iván el Terrible murió el 14 de noviembre de 1581 tras un arrebato de cólera de su padre, el cual le propinó un fuerte golpe atizado en la sien del príncipe con la punta metálica del bastón de mando que siempre llevaba consigo muriendo este en el acto. A Iván el Terrible no le ocurrió nada, ya que las leyes permitían que un soberano tuviera el derecho inalienable de disponer de la vida y de la muerte de quien quisiera.